Búsqueda de información

Encuentra fuentes oficiales y de autoridad para redactar contenidos fiables

La especialización es una de las claves para triunfar en el mundo de la redacción de textos para webs y blogs, pero por muy expertos que seamos en una materia siempre vamos a necesitar tener a mano unas buenas fuentes de información. Esto es lo que hace de la búsqueda de documentación uno de los primeros pasos que tenemos que dar antes de abordar la redacción de un artículo.

¿Por dónde empezar en la búsqueda de información?

Lo primero que nos viene a la mente es Google, pero el gigante de los buscadores no siempre es una buena opción. Con frecuencia equiparamos un buen posicionamiento a un buen contenido, pero esto no siempre es así. Puede que un texto se haya posicionado bien por tener un SEO bien trabajado, pero la información que contiene podría no tener la suficiente calidad.

Si buscamos en Google “cómo jugar al curling”, la mayoría de los resultados nos llevan a webs de periódicos o Wikipedia, cuando lo idóneo en estos casos sería consultar fuentes oficiales, como la de la federación de curling de tu país.

En aquellos casos en los que necesitamos información precisa o incluso técnica debemos recurrir a webs o herramientas mucho más especializadas.

Los buscadores académicos y las webs de organismos oficiales serán nuestros mejores aliados para la redacción.

Los buscadores académicos son bases de datos que contienen información mucho más en profundidad de la que encontraríamos en una web normal.

La mejor opción para encontrar toda la información que necesitas de una fuente fiable es recurrir a las webs de organismos oficiales. Si por ejemplo estás buscando información sobre alguna enfermedad, es mucho más fiable ver los datos e información que nos ofrece la OMS (Organicación Mundial de la Salud) que la información que nos aparezca en una web multitemática que, en alguna ocasión, ha dedicado alguno de sus posts a este tema.

Pero hay más opciones, como los buscadores académicos, que pueden ser útiles dependiendo de las temáticas de las que necesites información:

Scholarpedia es uno de los más destacados. Tiene una estética y un funcionamiento que nos recuerda a Wikipedia, pero trata los contenidos más en profundidad y además tenemos la garantía de que están supervisados por expertos.

Otro buen ejemplo es Dialnet, un espacio en el que podemos encontrar artículos especializados, tesis doctorales y miles de ejemplos de literatura científica.

Y, por supuesto, también tienes Google Scholar o Google Académico, que tiene información de muchas materias diferentes.

¿Cómo saber si estamos ante una buena fuente?

Puede que el artículo que tengas que elaborar no sea tan complejo y no necesites fuentes tan especializadas. En este caso, puedes recurrir a Google, pero asegúrate de que estás en un lugar con información de calidad y de confianza.

  • Comprueba que el autor detrás del texto sea una persona confiable, con experiencia en la materia de la que está hablado.
  • Revisa si nombra a otras fuentes y acude a ellas para completar la información.
  • Desconfía si es un sitio web desactualizado, puesto que la información puede estar desfasada. Al buscar en Google pulsa sobre “Herramientas” y escoge que te muestre únicamente resultados del último año o el último mes, así te aseguras de tener fuentes actualizadas.

¿Cómo cribar la información?

Ahora que ya hemos terminado la búsqueda de documentación, debemos armar la estructura de nuestro texto. Si hemos seleccionado bien las fuentes, tendremos información más que suficiente para elaborar un artículo que seguramente podría ser mucho más largo de lo que nos ha pedido el cliente, pero debemos ajustarnos a lo solicitado.

Si tener poca información es malo, tener demasiada tampoco es positivo si no sabemos seleccionar cuál es la útil, puesto que podríamos acabar invirtiendo demasiado tiempo en seleccionar lo que es importante y lo que no para nuestro artículo.

En este punto debemos hacer un pequeño esquema que nos ayude a guiar la redacción. Para ello vamos a atender primero a lo que nos ha pedido el cliente. Al fin y al cabo es quien está pagando por ese contenido y es quien ha definido sobre qué se debe hablar en el texto.

Otra forma útil de cribar el contenido es pensar en el lector. No es lo mismo un texto destinado a un público con conocimientos técnicos que otro destinado a un público más generalista.

Imaginemos que tenemos que hacer un texto sobre la influencia de la tecnología en la selección de personal. Si nuestro lector es alguien relacionado con los Recursos Humanos, no hará falta que en nuestro texto hagamos referencia a cuestiones básicas como la importancia que tiene para la empresa hacer una buena selección de personal, podemos entrar de lleno en materias más complejas como la aplicación del Business Intelligence o la Inteligencia Artificial en la búsqueda de perfiles cualificados.

Sin embargo, si nuestro lector es alguien no experto en esta materia, debemos abordar el tema desde una perspectiva más accesible. Centrándonos en lo importante que es hacer una buena selección de personal y cómo la tecnología está cambiando el trabajo en los departamentos de Recursos Humanos.

Por último, también vamos a prestar atención a lo que Google considera más relevante cuando se hacen búsquedas sobre un determinado tema. Una forma sencilla de hacerlo es acudir al buscador e introducir la palabra clave sobre la que tenemos que escribir.

Ahora prestamos atención al espacio de preguntas de los usuarios y al de búsquedas relacionadas. Esto nos dará mucha información sobre los temas que suelen tratar los textos que versan sobre la materia de la que tenemos que escribir.

Por tanto, para filtrar la información vamos a prestar atención (en este orden) a:

  1. Lo que quiere el cliente.
  2. Lo que quiere el público al que va destinado el texto.
  3. Lo que Google nos muestra como más relevante en relación a ese tema.