Guía sobre el uso de conectores

Para escribir bien no solo hace falta hacerlo utilizando bien las tildes o las comas, el estilo es fundamental a la hora de argumentar de forma lógica, consiguiendo así textos ricos y con un contenido de calidad, entrando de lleno en este punto el uso de conectores.

¿Qué son los conectores?

Los hemos estudiado desde bien pequeños en la escuela, pero probablemente también los hemos pasado por alto sin darles la importancia que realmente tienen.

Pues bien, los conectores son palabras o grupos de palabras que sirven para conectar ideas dentro de un texto. A algunos de ellos también se les conoce dentro de la lingüística como conectores de la argumentación o del discurso.

Gracias a los conectores podemos ordenar y organizar cada razonamiento, haciendo que se genere un discurso completo, estructurado y coherente.

Sin ellos, cada una de nuestras frases podría funcionar de forma independiente y no podríamos hilar un argumento ni marcar claramente nuestra posición u opinión sobre un tema, quedando un texto excesivamente simple y desarticulado. 

Tipos de conectores

Los conectores se pueden dividir en distintos apartados o bloques según su uso, es decir, el objetivo comunicativo que perseguimos cuando los empleamos.

Los podemos organizar de la siguiente manera: 

  • Ordenan el discurso, como por ejemplo: en primer lugar, en segundo lugar, a continuación, por último…
  • Añaden ideas: y, además, también, por otro lado, así pues…
  • Contrarrestan ideas o muestran argumentos en contra: por el contrario, aunque, no obstante, a pesar de, pero…
  • Introducen un ejemplo: por ejemplo, pongamos por caso, concretamente, etcétera.
  • Indican causa: porque, ya que, puesto que, como, debido a…
  • Expresan consecuencia: por eso, por tanto, por consiguiente, de ahí que…
  • Resumen la idea principal del texto: en resumen, en suma, en definitiva, en pocas palabras…
  • Dar por terminado el discurso o un argumento: para finalizar, en conclusión, por último…

Como ya hemos dicho anteriormente, los conectores vendrían a ser los puentes que unen cláusulas dentro de una oración o entre enunciados y párrafos con el fin de vincularlos.

Pero también hay que tener cuidado con su uso, ya que emplearlos sin ton ni son a veces puede repercutir negativamente. Por eso mismo es primordial saber cómo deben utilizarse para no caer en el error. 

¿Cuándo usarlos y cuándo no? 

Los conectores son un elemento de gran valor en el texto para aportar sentido a los argumentos, pero siempre y cuando realicen realmente su función.

Eso significa que, si en vez de ayudarnos a comprender mejor el sentido global del escrito y a encadenar los argumentos lo que hacen es complicar la comprensión, es que o bien sobran conectores o bien no están situados en el lugar correcto.

Además, si empleamos siempre los mismos conectores, el lector podrá pensar que no tenemos suficientes conocimientos léxicos y terminará por resultar un texto pobre, con demasiadas estructuras repetidas que, aunque hacen su función, no dan calidad al trabajo.

¿Por qué hay que evitar el exceso de conectores?

En el punto medio está la virtud, es una máxima que no falla. Pecar tanto en defecto como en exceso puede llevar nuestro texto a la ruina. Si abusamos de los conectores, es más probable que empleemos alguno de ellos con un sentido incorrecto.

Y, obviamente, con un exceso de conectores, la lectura se hace mucho más pesada y lenta, haciendo que avanzar en ella sea aburrido. Eso solo puede conducir a que el lector abandone la lectura y ni siquiera llegue al final.

Para que eso no ocurra, en el siguiente apartado te mostramos ejemplos prácticos de todo lo anterior. 

Consejos y ejemplos del uso de conectores 

Si queremos que estas marcas textuales sean de utilidad, es recomendable seguir algunas recomendaciones: 

Utilizar un conector adecuado al contexto (formal o informal) del texto

Es decir, que si el lenguaje empleado es informal, los conectores también deberían ser de uso común y no utilizados exclusivamente en registros formales.

Sonaría un poco forzado hablarle de tú a un público joven utilizando «de ahí que» en vez de «por eso» en la siguiente frase: «Es un producto moderno, de ahí que no puedas quedarte sin él», ya que parece más cercano «Es un producto moderno, por eso no puedes quedarte sin él».

No emplear dentro de la misma frase un conector causal con uno de consecuencia

Ambos juntos son incompatibles, por lo que debemos elegir solo uno de los dos.

Por ejemplo, en la frase «Como nuestro nuevo aspirador tiene gran potencia de succión, por eso limpia en profundidad», «como» indica causa y «por eso» consecuencia.

Lo correcto sería decir «Como nuestro nuevo aspirador tiene gran potencia de succión, limpia en profundidad» «Nuestro nuevo aspirador tiene gran potencia de succión, por eso limpia en profundidad»

Colocarlos al inicio o al final de la frase o en una posición que resulte natural, siguiendo las normas de uso gramaticales, incluyendo también los modos verbales o tipos de palabras que le siguen.

Pongamos por caso el conector causal «porque» que, excepto en algunos contextos publicitarios, siempre va a mitad de frase: «Los clientes están muy satisfechos porque logran buenos resultados» y no «Porque logran buenos resultados los clientes están muy satisfechos».

En conclusión, aunque no debemos obsesionarnos con el uso de conectores en nuestros textos, sí conviene que conozcamos bien cómo funciona cada uno de ellos para introducirlos de manera natural haciendo que las ideas se enlacen unas con otras y se cree una continuidad textual fluida.